domingo, 28 de septiembre de 2014

ASISTENCIA PSICOLOGICA

 CUANDO DEBEMOS ACUDIR AL PSICÓLOGO 
Cuando:
Ø  Sintamos que la tristeza, la apatía y la falta de ilusión empiezan a agobiarnos y a emitirnos el siempre equivocado mensaje de que nuestras vidas carecen de sentido.
Ø  El negro o el gris tiñen frecuentemente nuestros pensamientos y nos vemos incapaces de encontrar algo positivo en nuestras vivencias cotidianas.
Ø  Todo a nuestro alrededor lo percibimos amenazante y nos sentimos solos, incomprendidos o desatendidos.
Ø  Pensamos que la desgracia se ha cebado en nosotros y comenzamos a asumir que todo nos sale mal y que las cosas no van a cambiar.
Ø  Estamos atenazados por miedos que nos impiden salir a la calle, relacionarnos con otras personas, permanecer en un sitio cerrado, hablar en público, viajar, etc.. Es decir, cuando el temor o la inseguridad nos impiden desarrollar nuestras habilidades y disfrutar de personas, animales y cosas que nos rodean.
Ø  La obsesión por padecer graves enfermedades o contagiarnos de ellas nos lleva a conductas extrañas y repetitivas, de las que no podemos prescindir sin que su ausencia nos genere ansiedad.
Ø  Nos sentimos "con los nervios rotos" y casi cualquier situación hace que perdamos el control y sólo sepamos responder con agresividad o con un llanto inconsolable.
Ø  Nos damos cuenta de que fumar, beber o consumir cualquier otra droga, apostar..., se ha convertido en una adicción de la que no sabemos salir y que genera perjuicios importantes en nuestra vida o en la que de quienes nos rodean.
Ø  El estrés empieza a mostrarse a través de sus síntomas psicosomáticos: insomnio, problemas digestivos, cardiovasculares, sexuales.
Ø  La ansiedad es una constante diaria, que impide la estabilidad y serenidad necesarias para mantener un pensamiento positivo, una conducta tranquila y el goce de los pequeños placeres cotidianos.
Ø  Los silencios, los desplantes o los gritos sustituyen al diálogo, y los problemas de comunicación enturbian nuestra relación con los demás.

Ø  Las dificultades sexuales afloran y vivimos la angustia que causan la impotencia, la falta de deseo o de sensaciones eróticas y, sobre todo, la imposibilidad de gozo y comunicación con la persona destinataria de nuestro amor.

SALUD MENTAL

QUE ES LA SALUD MENTAL
La salud mental
Mucha gente piensa en la “enfermedad” mental cuando escuchan la expresión salud mental. No obstante, salud mental es mucho más que la ausencia de trastorno mental.
La salud mental es un don que todos queremos poseer, independientemente de si lo designamos o no con ese nombre. Cuando hablamos de felicidad, tranquilidad, goce o satisfacción, casi siempre nos estamos refiriendo a la salud mental.
Resultado de imagen para imagenes de salud mentalLa salud mental tiene que ver con la vida diaria de todos. Se refiere a la manera como cada uno de nosotros nos relacionamos con otros en el seno de la familia, en la escuela, en el trabajo, en las actividades recreativas, en el contacto diario con nuestros iguales y, en general, en la comunidad. Comprende la manera en que cada uno armoniza sus deseos, anhelos, habilidades, ideales, sentimientos y valores morales con los requerimientos para hacer frente a las demandas de la vida.

La salud mental tiene que ver con:
v  Cómo nos sentimos con nosotros mismos.
v  Cómo nos sentimos con los demás.
v  En qué forma respondemos a las demandas de la vida.
No existe una línea divisoria que separe con precisión a la persona mentalmente sana de la que no lo está. En verdad, existe toda una gama de grados de salud mental y no hay una característica singular que pueda tomarse aisladamente como evidencia de que se la posee. Por otra parte, tampoco la ausencia de uno de esos atributos puede admitirse como prueba de “enfermedad” mental. Más aún, nadie mantiene durante toda su vida las condiciones de una “buena” salud mental.
Entre las características de las personas mentalmente sanas se encuentran las siguientes:
1. Están satisfechas consigo mismo.
v  No están abrumadas por sus propias emociones (rabia, temores, amor, celos, sentimientos de culpa o preocupaciones).
v  Pueden aceptar sin alterarse las decepciones de la vida.
v  Tienen una actitud tolerante, despreocupada, respecto a la propia persona y a los demás y son capaces de reírse de sí mismas.
v  Ni subestiman ni sobrevaloran sus habilidades.
v  e respetan a sí mismas.
v  Se sienten capaces de enfrentar la mayoría de las situaciones.
v  Consiguen placer de las cosas simples de la vida cotidiana.
2. Se sienten bien con los demás.
v  Son capaces de amar y tener en consideración los intereses de los demás.
v  Sus relaciones personales son satisfactorias y duraderas.
v  Les gusta confiar en los demás y sentir que los otros confían en ellos.
v  Respetan las múltiples diferencias que encuentran en la gente.
v  No se aprovechan de los demás ni dejan que se les utilice.
v  Se sienten parte de un grupo.
v  Se consideran implicados en los avatares que afectan a la sociedad.
3. Son capaces de satisfacer las demandas que la vida les presenta.
v  Enfrentan sus problemas a medida que se van presentando.
v  Aceptan sus responsabilidades.
v  Modifican su ambiente cuando esto es posible y se ajustan a él cuando es necesario.
v  Planifican para el futuro, al que enfrentan sin temor.
v  Tienen la mente abierta a nuevas experiencias e ideas.
v  Hacen uso de sus dotes y aptitudes.
v  Se fijan sus metas ajustándose a la realidad.
v  Son capaces de tomar sus propias decisiones.

v  Consiguen satisfacción en poner su mejor esfuerzo en lo que hacen.

domingo, 21 de septiembre de 2014

BIBLIOGRAFIAS

Bowlby, J. (1968). Los cuidados maternos y la salud mental. Organización Mundial de la Salud.

López, E. E., Ochoa, G. M., & Olaizola, J. H. (2005). El rol de la comunicación familiar y del ajuste escolar en la salud mental del adolescente. Salud mental,28(4), 81.

Medina-Mora, M. E., Borges, G., Muñiz, C. L., Benjet, C., & Jaimes, J. B. (2003). Resultados de la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica en México. Salud mental26(4), 1.

Burin, M. (1987). Estudios sobre la subjetividad femenina: mujeres y salud mental. Grupo Editor Latinoamericano.

Villavicencio, P., & Sebastián, J. (1999). Violencia doméstica: su impacto en la salud física y mental de las mujeres.


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